viernes, 6 de febrero de 2009

Paz

El verano se había aplacado un poco y la costanera en Viedma se sentia fresca, a diferencia de los dias anteriores que rebasaban de calor. Con la intención de descanzar de mis pensamientos mas densos, me recosté sobre el pasto frío. eran aproximadamente las tresde la tarde, y de pronto, me saco de mi estado de relajación un perro odioso, peludo y grande, que se avalanzo sobre mi y me lamio la cara como si fuera un amante fogoso, pero no. Me levanté inmediatamente, enojada, sacándomelo de encima, y se apartó asustado por mi reacción.Corriendo, se acercó a una mujer quien calidamente se disculpó y ato al perro a su correa. Acepté las disculpas.
Me senté frente al río, con las piernas colgando de la vereda, con la mirada puesta en el verde de la costa de Patagones, intentando descanzar mi cabeza, que luego del susto volvió rapidamente a sus habituales tormentos, observando la merea suave, me conecté nuevamente con el deseo de paz.
Como salido de la nada, un niño de unos tres años, se me colgó del cuello por la espalda, y con sus manitos llenas de caramelo me tapo los ojos. Sobresaltada, giré de golpe, alejando de mi al niño, quien, asustado, corrió a las piernas de su padre. El señor tambie´n se disculpó, unque no amarró al niño a nada. Solo lo alzó y se alejaron.
En un tercer intento por unos minutos de paz antes de volver al trabajo, bajé a la arena de la costa, metí los pies en el agua, aun intranquila, me aseguré que no haya perro ni niños alrededor y busque una piedra alejada donde sentarme.
Allí me dispuse a disfrutar de esa calma, de esa soledad, casi como si se la estuviera robando a mundo. Luego de cinco minutos, ya visto el paisaje, ya sentida la naturaleza, cerré los ojos y fueron apareciendo de pronto enormes las ganas de compartir aquel momento con alguien, que me bese la boca sobre pasto, que me sorprenda con un abrazo de atrás. Abrí los ojos, nadie alrededor, estaba sola por demas en esa trade fresca de verano. tal vez, deberia dejar de rechar besos y abrazos, aunque vngan de manera intespestiva de perros peludos y niños pegajosos.