¿Se escuchan propuestas?
raramente...
¿El cielo te empuja?
en parte...
¿El viento te atrapa?
a veces...
¿La vereda te espía el color de la ropa interior cuando usas pollera?
si, es muy posible...
¿La lógica se cuela entre los fideos?
solo los domingos...
¿El verso no llega sólo de la mano de los poetas?
todo el tiempo...
¿Planificás un dia libre, una actividad, una inactividad, una salida que no llega?
ya no...
¿Mentís que te interesa el hambre en el mundo?
de vez en cuando...
¿Mentís?
mas de la cuenta...
¿Las carteras se han apoderado de tu mundo interior?
en parte...
¿Las agendas se han apoderado de tu día?
con toda seguridad...
¿Las palabras se han apoderado del sentido?
es su reino...
¿Las curitas no te alcanzan para tantas heridas?
una obviedad...
¿la velocidad de la actualidad te marea?
la manejo bien...
¿Hace cuanto que no vez el mar?
todo el tiempo...
¿Ser candidato seduce?
en absoluto...
¿Que es entonces votar?
sentirse obligado...
¿Porque vivimos juntos?
porque aun no encontramos la forma de escapar...
¿Qué se hace entonces mientras tanto?
Gobernar.
LO OPUESTO AL HOMBRE ESTUCHE DE WALTER BENJAMIN, UNA MUJER SUELTA Y FIEL AL CARÁCTER DESTRUCTIVO QUE NECESITA HACER LUGAR...
sábado, 23 de mayo de 2009
El poder del escritorio
Quisiera alguna explicación, una razón, cualquiera, aunque ridícula, una causa, una escusa, algún dato que permita entender. El circuito se cierra, el laberinto se complica, las sonrisas aún falsas, se prolongan en el tiempo mezclando más el panorama. Cada vez entiendo menos. Tiendo a culparme, que habré hecho,talvez fue algo que no hice. Ninguna respuesta.
Solo una negativa constante, un fronton eterno, cansador, un rebote monótono. El tipo permanece allí, inmutable. Y no encuentro la manera de modificar la escena de este juego casi perverso.
Tal vez se trate de esto, de mantenerme aquí, en este lugar, a la espera de algo que nunca va a llegar, con la esperanza de que si lo hará. Talvez no le importe que yo este acá. Pero si eso fuera cierto, para que el maltrato, la humillación, el miedo. Para que se molestaría en molestarme. Ninguna de las opciones me da respuestas. Tiene que haber otra explicación.
Mientras tanto estoy obligada a responder, pero parece que del otro lado del escritorio no hay obligacion de respuesta. Montones de papeles leídos me indican que hacer, cuál es el camino. Y no puedo. Estoy paralizada. El miedo surte su efecto demoledor sobre mi caracter, mis razones, mi dignidad. Sigo eligiendo esperar una respuesta como estrategia razonable pero ya es demasiado lo que la espera se ha llevado. Como el agua. Siento que estoy en una isla en medio de la correntada.
Pienso, algún puente...eso me salvaría.
Solo una negativa constante, un fronton eterno, cansador, un rebote monótono. El tipo permanece allí, inmutable. Y no encuentro la manera de modificar la escena de este juego casi perverso.
Tal vez se trate de esto, de mantenerme aquí, en este lugar, a la espera de algo que nunca va a llegar, con la esperanza de que si lo hará. Talvez no le importe que yo este acá. Pero si eso fuera cierto, para que el maltrato, la humillación, el miedo. Para que se molestaría en molestarme. Ninguna de las opciones me da respuestas. Tiene que haber otra explicación.
Mientras tanto estoy obligada a responder, pero parece que del otro lado del escritorio no hay obligacion de respuesta. Montones de papeles leídos me indican que hacer, cuál es el camino. Y no puedo. Estoy paralizada. El miedo surte su efecto demoledor sobre mi caracter, mis razones, mi dignidad. Sigo eligiendo esperar una respuesta como estrategia razonable pero ya es demasiado lo que la espera se ha llevado. Como el agua. Siento que estoy en una isla en medio de la correntada.
Pienso, algún puente...eso me salvaría.
El objetivo
Se despide con la sonrisa dubitativa. Se cierra la puerta y sabe que se enfrenta solo al mundo. Nueve más están ahi, igual que él. Para lo mismo han venido y no se irán hasta terminar la mañana, igual que él. Avanza un poco entre los tantos, retrocede de vez en cuando para evitar choques. Visualiza algo interesante al otro lado de la habitación. Los ruidos son muchos, también hay música. Mientras atravieza la el espacio lleno de obstaculos se escucha un llanto y alguien más que se despide. Sigue igual hacia su objetivo. Una vez cerca lo obsrva: su color, su altura, su forma. Busca alguna mirada que lo apruebe. No la encuentra. Solo le queda intentar. Se sostiene fuerte, hace equilibrio, sube la pierna y resbala hacia el piso. Otra vez, el mismo ritual de esfuerzo, el mismo resultado. La tercera es la...vencido!. De un manotazo lo sientan en el piso. Apenas alcanza a esquivar ese par de piernas escalando a toda velocidad. Y vienen más, uno, dos, tres más. No fue suficiente. Mañana temprano, cuando vuelva al jardín, talvéz lo logre.
viernes, 8 de mayo de 2009
El niño
Las lágrimas brillan en sus mejillas morenas,
sus ojos se esconden detras del flequillo largo
su respiracion entrecortada se acentúa
y sus manos se cubren de temblores.
El porqué de su existencia se cuela en la conversacion
y otra vez la conducta, las notas,
el dolor, la ausencia de su padre,
la soledad
Una vida miserable? es posible a esa edad?
lo abrazo, me cuesta
tambien estoy enojada...
la situacion, nuestra historia,
nunca creí en la injusticia
y aca estoy pensando en tanto que parece injusto,
tanto pasado que nos tiene atrapados.
Nos duelen los hombros, a los dos,
aparecen contracturas en el mismo lugar, a los dos,
llevamos mochilas, los dos,
aunque la de él con menos responsabilidad.
Estoy enojada, muy enojada
y el objeto de ese odio no está.
Sólo está él, sentado enfrento mio,
pequeño y enorme la vez,
recibiendo tempranamente los cachetazos de la vida
y en días como hoy, también los mios.
sus ojos se esconden detras del flequillo largo
su respiracion entrecortada se acentúa
y sus manos se cubren de temblores.
El porqué de su existencia se cuela en la conversacion
y otra vez la conducta, las notas,
el dolor, la ausencia de su padre,
la soledad
Una vida miserable? es posible a esa edad?
lo abrazo, me cuesta
tambien estoy enojada...
la situacion, nuestra historia,
nunca creí en la injusticia
y aca estoy pensando en tanto que parece injusto,
tanto pasado que nos tiene atrapados.
Nos duelen los hombros, a los dos,
aparecen contracturas en el mismo lugar, a los dos,
llevamos mochilas, los dos,
aunque la de él con menos responsabilidad.
Estoy enojada, muy enojada
y el objeto de ese odio no está.
Sólo está él, sentado enfrento mio,
pequeño y enorme la vez,
recibiendo tempranamente los cachetazos de la vida
y en días como hoy, también los mios.
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