miércoles, 28 de octubre de 2009

La sábana

No podía dormir y enredada en bronca tiré de la sábana hasta quedar envuelta, acurrucada, en el lado izquierdo de la cama, tratando de no tocar un centímetro de tu piel para no ceder a ella. Las ideas no paraban de apedrear la imagen mental de la discusión sucedida dos minutos antes. El cansancio igual, normal a las dos de la mañana, jugaba a adormecer el enojo, y cada tanto, aflojaba mi cuerpo y una parte de la sábana caía hacia el piso, y también la almohada y en un inesperado momento, casi yo. Cuando reaccionaba brusco por la posible caida, volvía a pensar, y a enojarme, y a adormecerme... Ese ciclo de tensión y afloje debe haber durado horas, dias, años...miro el reloj y solo habian pasado dos minutos más. Acomodé los pliegues de la sabana que se enroscaban en mis piernas de manera incomoda, levanté la almohada, tratando de no mirar hacia el otro lado, cuando de pronto sentí un ruido. Seguro ibas a intentar algo...y ya tenia preparado el discurso: esta vez no, no iba a suceder de nuevo, esta vez no, no iba a perdonarte. Pero tu brazo no llegó, tu mano no me toca. Te escuché cerrar la puerta y desde entonces, estoy acá, envuelta en las sábanas sin poder volver a dormir nunca más.