domingo, 27 de julio de 2008

hasta cuando...

los domingos eternos,
las polleras largas y los zapatos incomodos,
el mate tibio sin nada para masticar,
las peleas sin sentido,
el polvillo mordiendo los muebles,
la hora del almuerzo
sin comida ni conversación,
los ladridos del perro,
la tijera que no aparece,
otro mate tibio,
y el ventilador,
hasta ahora constante
soplando sobre mi cabeza inaguantable,
que se detiene, lentamente
hasta morir,
justo a la mitad de esta tarde de verano.

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